
Durante siglos, la producción artística se ha sustentado en modelos lineales -extraer, usar y tirar- en los que la excelencia se asociaba en gran manera del uso intensivo de recursos vírgenes. Un ejemplo paradigmático es el David de Miguel Ángel, concebido a partir de un gran bloque de mármol blanco e ir tallando hasta alcanzar su forma final. Estos modelos lineales conllevan una huella ambiental muy significativa, al no incorporar consideraciones sobre a el ciclo de vida de las obras más allá de su exhibición. En este taller se propone explorar el potencial de los materiales procedentes de residuos, prestando especial atención a aspectos clave como los materiales biobasados o reciclados. Desde una perspectiva de economía circular, reflexionaremos sobre cómo transitar de modelos lineales a circulares para reducir el impacto generado por los materiales convencionales sin renunciar a sus beneficios/prestaciones.
