
Diego Garate (UniCan): El desarrollo de la expresión gráfica constituye uno de los grandes hitos de la evolución humana. La aparición de sistemas complejos de comunicación visual se vincula a las poblaciones de Homo sapiens que se expandieron por el planeta durante el Pleistoceno superior. Sin embargo, tanto el arte parietal como el mueble presentan una concentración especialmente densa en determinadas regiones. En este contexto, la cornisa cantábrica destaca como un espacio privilegiado, en gran parte por la abundancia de cuevas abiertas en roca caliza que sirvieron como lugares de hábitat para las poblaciones prehistóricas. Muchas de ellas, además, fueron decoradas con gran maestría, hasta el punto de ser hoy reconocidas como Patrimonio de la Humanidad. En nuestro entorno contamos con ejemplos destacados de este esplendor artístico, como Ekain, Isturitz o Santimamiñe, aunque resulta aún más significativo el hallazgo, en las últimas dos décadas, de un número considerable de nuevas cuevas decoradas. Todo ello ha convertido al País Vasco en un área clave para comprender el desarrollo de las primeras manifestaciones artísticas.
